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Deformidades del pie

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El pie consta de numerosas articulaciones con un mínimo movimiento cuya finalidad es adaptarse al terreno en cualquier situación. Estas articulaciones, que soportan grandes cargas, se deterioran dando lugar a deformidades y dolor en el pie. Siempre debemos considerar el pie como un conjunto, dado que las deformidades con frecuencia se producen asociadas. Las más frecuentes son:

1. Pie plano y cavo.
El pie plano-valgo se corresponde con la falta de arco interno del pie, con posibles causas óseas, musculo-ligamentosas y nerviosas. Hasta los 4 años se puede considerar normal. Para su tratamiento es preferible la asociación de ejercicios, reservando el uso de plantillas para cuando el pie produce dolor, circunstancia que se da con frecuencia.
El pie cavo requiere una valoración exhaustiva por el traumatólogo. El uso de plantillas se reserva para casos sintomáticos.

2. Hallux Valgus (juanete) y dedo en martillo o maza.

Hallux valgus

Hallux valgus

Junto con el pie plano la deformidad más frecuente del pie adulto doloroso, más en el sexo femenino por su asociación con el uso de zapato de tacón y puntera estrecha.
Consiste en la desviación hacia afuera del primer dedo que conlleva la aparición de una eminencia enrojecida y dolorosa en la parte interna de pie (bunio). Esta desviación resta espacio al segundo dedo, que pasa a deformarse en martillo o maza. La deformidad tan solo se puede corregir mediante cirugía.

Pie con juanete

Pie con juanete

3. Dolor en la región plantar.La causa más frecuente es la Metatarsalgia de hiperapoyo, apareciendo dolor y callosidades en la zona plantar a nivel de la raíz de los dedos. La obesidad, el pie cavo y el uso de tacón favorecen su aparición.
Menos frecuente es el Neuroma de Morton, pequeño tumor nervioso benigno que suele aparecer entre tercer y cuarto dedo produciendo síntomas similares.

Tratamiento no quirúrgico del pie doloroso.
En general cada vez existe mayor consenso sobre que el uso de plantillas no corrige las deformidades de los pies, reservándose su uso para mejorar el apoyo y disminuir el dolor. Un análisis podométrico permite configurar la plantilla más adecuada para cada patología. Estas deben ser de poco espesor pero rígidas y en el uso diario radica su eficacia.
Los ejercicios, antiinflamatorios y pomadas aportan beneficios complementarios.

Tratamiento quirúrgico. Cirugía correctora de la parte anterior del pie.
Existen múltiples técnicas quirúrgicas que, tras una evaluación minuciosa del caso, deben ser aplicadas por un traumatólogo especialista.

Cirugía correctora

Cirugía correctora

En la deformidad del Hallux Valgus existen grandes diferencias, por lo que cada caso requiere la combinación de cirugía sobre el hueso o tendones del primer dedo. El objetivo del tratamiento debe ir encaminado a la eliminación del dolor y a obtener una mejora estética del pie operado.
Los pies planos y cavos rara vez requieren cirugía salvo deformidades severas.
La cirugía percutánea o mínimamente invasiva, que se realiza bajo control radiológico, esta teniendo un papel cada día mayor en el tratamiento puesto que ocasiona un trauma mínimo de los tejidos adyacentes. Puede realizarse mediante anestesia local y no precisa hospitalización. Pequeños gestos quirúrgicos sobre el hueso y los tendones, asociados a una serie de vendajes meticulosos, permiten corregir gran parte de las deformidades del antepie.
La cirugía abierta clásica sigue siendo la referencia en cirugía el pie, si bien cada vez más se tienden a combinar ambas opciones para intentar conseguir la excelencia en los resultados.

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