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Lesiones tendinosas crónicas

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La función de los tendones es la transmisión de fuerzas desde el músculo hasta el hueso, resultando en el movimiento de la articulación.

Cuando la inflamación afecta directamente al tendón se denomina tendinitis, mientras que cuando afecta a la unión hueso-tendón se denomina entesitis.

Las lesiones tendinosas crónicas son comunes en nuestra especialidad, abarcando hasta el 50% de las consultas, se cronifican fácilmente y acaban desmotivando al paciente.

Causas

Como causas se encuentran los traumatismos repetitivos (sobrecarga de ejercicio) que condiciona una respuesta inflamatoria, la degeneración tendinosa relacionada con el envejecimiento y la rotura del tendón.

Cuando la inflamación se hace crónica se genera una fibrosis que impide el correcto aporte sanguíneo a la zona lesionada, lo que impide a nuestro organismo solucionar dicha inflamación, cerrando así el círculo vicioso de la inflamación tendinosa.

Localizaciones más frecuentes

  • Hombro: Tendinitis del manguito rotador.
  • Codo: epicondilitis o codo de tenista.
  • Muñeca: enfermedad de De Quervain.
  • Mano: dedo en resorte.
  • Muslo: tendinitis de los isquiotibiales.
  • Rodilla: tendón del cuádriceps, del tendón rotuliano (rodilla del saltador).
  • Tobillo y pie: tendinitis del Aquiles y del tendón tibial posterior.
Tendón de Aquiles

Tendón de Aquiles

  • Diagnóstico

Con frecuencia la entrevista al paciente y la exploración permiten conseguir el diagnóstico. Es importante descubrir el papel de una sobrecarga mecánica repetitiva o intensa así como cambios en el trabajo, actividad deportiva… en las semanas o meses previos.

Tendinitis crónica

Tendinitis crónica

En ocasiones se precisa recurrir a pruebas de imagen como la ecografía o resonancia magnética nuclear, radiografías o infiltraciones con anestesia.

Tratamiento clásico

  • Corrección de factores externos: La disminución de la sobrecarga mecánica disminuye los síntomas y permite una curación intrínseca del tendón.
  • Terapia física: se recomienda para la restauración de la flexibilidad y la fuerza a través del ejercicio. Se puede utilizar hielo, calor o ultrasonidos como tratamiento adyuvante.
  • Antiinflamatorios: en caso de las tendinitis crónicas se precisan periodos prolongados.
  • Corticoides: Se pueden realizar infiltraciones locales con corticoides y anestésicos si los síntomas y la impotencia funcional son importantes, nunca más de 2 o 3 en un año.

Tratamiento quirúrgico

Se considera el escalón final y suele ir destinado a solucionar la causa que afecta al tendón (descompresión, sutura…). Pueden realizarse mediante cirugía abierta o artroscópica.

En otras ocasiones va encaminada a mejorar el aporte sanguíneo al tendón, realizando los peinados tendinosos que favorecen la llegada de sangre a una zona que ha desarrollado una fibrosis por inflamación crónica.

NUEVAS TERAPIAS. Plasma rico en factores de crecimiento plaquetario.

Esta terapia se ha utilizado en los últimos años entre deportistas del alto nivel, generalizándose posteriormente, y consiste en la extracción de factores de crecimiento de las plaquetas sanguíneas del propio paciente. Este concentrado de factores incluye proteínas bioactivas que facilitan la regeneración de los tejidos tendinosos y musculares.

Terapia con plasma rico

Terapia con plasma rico

A partir de un análisis de sangre convencional, la sangre es tratada obteniendo un plasma que se inyecta o deposita en la zona lesionada. Se calcula que cada inyección de plasma de 2 o 3 ml. contiene 3.31 millones de plaquetas.

La ventaja fundamental del tratamiento es su inocuidad, ya que se trata del plasma del propio paciente, pudiendo recurrirse a él en varias ocasiones (a diferencia de los corticoides). Pero debe considerarse un método complementario al tratamiento convencional y nunca una “poción mágica” que todo lo cura.

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