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La prótesis de rodilla

14 de octubre de 2013
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En nuestro anterior post hablábamos de la artrosis de rodilla y de sus posibles tratamientos dependiendo del grado de desarrollo de la enfermedad.

Habíamos explicado que, en los casos de artrosis más avanzada, cuando más limitada es la movilidad de la rodilla y más agudos e invalidantes son los dolores que sufre el paciente, era necesario recurrir a la artroplastia, es decir, a una prótesis de rodilla.

Esta solución, que siempre debe ser el último recurso por lo invasiva que es, devuelve la movilidad a la articulación y elimina el dolor, mejorando notablemente la calidad de vida cuando otras técnicas como la artroscopia o la osteotomía no resultan eficaces.

No obstante, la prótesis no sólo está indicada en casos graves de artrosis, sino que es también la solución para otros diagnósticos con gran dolor o invalidez en la rodilla.

En esta ocasión queremos centrarnos en la prótesis de rodilla para conocer mejor sus características, tipología, indicaciones y contraindicaciones, y precauciones a tomar tras ser implantada.

¿Cómo es una prótesis de rodilla?

Cada prótesis está diseñada para adaptarse a un paciente concreto, en función del estado de los huesos y ligamentos afectados. Básicamente, todas constan de un componente femoral (que se acopla al fémur), un componente tibial (que se acopla a la tibia) y un último componente rotuliano, que articula los otros dos.

Componente tibial y componente rotuliano en una prótesis de rodilla.

Componentes tibial y femoral, partes principales de una prótesis de rodilla.

La prótesis puede ser total en los casos más graves, en los que se sustituye la articulación completa, o bien unicompartimental, cuando reemplaza solo a una parte. Las unicompartimentales pueden ser:

  • Unicondíleas: reemplazan sólo la parte femoral o la tibial, permitiendo una cirugía más sencilla y una recuperación más rápida.
  • Rotulianas: cuando sólo se sustituye la articulación femoro rotuliana.

También existen prótesis de revisión o rescate; son más complejas y se emplean para sustituir otra instalada previamente que se ha aflojado o deteriorado, o bien en casos de deformidades o tumores.

Los materiales utilizados son en todos los casos el polietileno y aleaciones de metal, pues son los únicos capaces de soportar las cargas y fuerzas a los que se verá sometida la prótesis una vez esté colocada en su sitio.

Cuándo recurrir a la prótesis y cuándo no

Como ya avanzamos anteriormente, la prótesis de rodilla es la solución adecuada a casos graves de artrosis, artritis reumática, necrosis de los cóndilos femorales (las protuberancias del fémur que se asientan sobre la rótula), espondilitis anquilopoyética, tumores, etcétera.

La instalación de una prótesis total de rodilla (artroplastia total) es una de las operaciones quirúrgicas más exitosas, ya que la práctica totalidad de los pacientes consiguen resultados muy satisfactorios.

Pese a todo ello, la artroplastia no está aconsejada si existe una infección en el cuerpo, ya que la propia prótesis podría servir de nido para los gérmenes, llegando a causar una infección grave de fatales consecuencias.

Tampoco debe acometerse esta operación si el estado de salud del paciente no es bueno, por los riesgos que supone la intervención en sí misma o la anestesia.

Si se trata de un enfermo joven, lo ideal es retrasar lo máximo posible la implantación de la prótesis de rodilla, ya que una actividad física más elevada propicia el aflojamiento o desgaste prematuro de la misma, obligando a recambiarla a los pocos años.

Gráfico antes y después de la colocación de una prótesis de rodilla.

Prótesis de reemplazo de la articulación de la rodilla.

Precauciones tras la operación

Una vez colocada en su sitio la prótesis de rodilla, y como norma general, el paciente deberá evitar todos aquellos movimientos o actividades que sobrecarguen en exceso la zona (saltar, correr, cargar grandes pesos…). No hay problemas a la hora de practicar otros ejercicios moderados, como la natación o el ciclismo sin grandes esfuerzos.

Las visitas regulares al traumatólogo son especialmente útiles para detectar posibles aflojamientos de la prótesis, y resultan obligadas en caso de dolor o inflamación de la zona.

Conviene estar alerta ante posibles infecciones, ya que, como hemos mencionado antes, la prótesis es un perfecto nido para los gérmenes. No hay que dudar en acudir al médico ante cualquier sospecha, y es muy importante cuidar la salud bucodental, pues una caries es un importante foco de infección que puede causar problemas en la prótesis.

Por último, no se puede olvidar que el éxito de la operación pasa obligatoriamente por la implicación del paciente, que debe realizar ejercicio, atender a las precauciones y recomendaciones del especialista y llevar una vida sana.

Categoría: Tratamientos

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