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Lesiones meniscales: cuando fallan los amortiguadores de la rodilla

31 de agosto de 2019
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¿Sabías que en tu rodilla tienes una especie de almohadilla natural que puede soportar hasta el 40% de la carga que recibe esta articulación? Seguro que has oído hablar de los meniscos, pero a lo mejor no sabes que no solo se encuentran en la rodilla, sino que también los tienes en otras zonas del cuerpo como, por ejemplo, en la articulación temporomandibular (ATM) y en la del hombro (labrum).

Centraremos este artículo en los de la rodilla para explicaros qué pasa cuándo se lesionan, ya que cumplen importantísimas funciones.

¿Qué es el menisco?

Los meniscos son unas estructuras fibrocartilaginosas necesarias para que tu articulación funcione correctamente. Se encuentran entre el fémur y la tibia, tienen forma de media luna y, a grandes rasgos, son los encargados de absorber y distribuir la carga que soporta la rodilla. Actúan como amortiguadores y gracias a ellos mejora la lubricación y la estabilidad de la articulación, entre otras muchas funciones.

Hay que distinguir dos tipos. El menisco externo o lateral, que tiene una forma más cerrada como de O, y el interno o medial, más abierto, con forma de C. La mayor parte de las lesiones afectan a este último.

Rotura de menisco

Los desgarros y las roturas pueden ocurrir a cualquier edad y son más frecuentes en hombres que en mujeres

Tipos de lesiones

Las lesiones de menisco son muy comunes, ya que estas estructuras soportan grandes esfuerzos. Los desgarros y las roturas pueden ocurrir a cualquier edad, aunque sus desencadenantes pueden ser diferentes dependiendo de la misma, y son más frecuentes en hombres que en mujeres.

Las lesiones meniscales agudas se producen como consecuencia de un giro de rodilla, un traumatismo, torsión…La persona que la padece tiene constancia en el momento en el que se produce la lesión. Son muy frecuentes en los deportistas, sobre todo en aquellas disciplinas que incluyen saltos, cambios rápidos de dirección, giros bruscos, etcétera. Así, esta lesión es muy típica de futbolistas.

Las lesiones meniscales crónicas se producen a lo largo de la vida, son degenerativas y pueden llevar o no asociada una artrosis. Son más propias de personas mayores y en general dan unos síntomas menos evidentes.

Con mucha frecuencia las lesiones meniscales no vienen solas, sino que traen asociadas otras en la rodilla como pueden ser las de los ligamentos cruzados o laterales (esguinces o roturas) o las del cartílago articular (como la osteocondritis disecante).

Síntomas

Los síntomas varían en función del grado y del tipo de lesión, pero en términos generales podemos hablar de un fuerte dolor al realizar movimientos de rotación y/o al intentar caminar, bloqueos articulares, limitación en la extensión e inflamación en la rodilla con derrame de líquido sinovial.

Tratamiento

Tras el diagnóstico de la lesión mediante exploración clínica y resonancia, y dependiendo de diversos factores como la gravedad de la misma, la zona en la que se haya producido, la edad del paciente, los síntomas que presente, etcétera, se decidirá el tratamiento. Este podrá incluir medidas conservadoras (antiinflamatorios, fisioterapia, infiltraciones…) o cirugía artroscópica.

Estructuralmente (histológicamente) el menisco se divide en tres zonas: roja-roja, roja-blanca, y blanca-blanca, una clasificación que viene marcada por el aporte sanguíneo.

Cuando una lesión aguda ocurre en un paciente joven y afecta a la zona roja-roja, de buena irrigación, podría repararse mediante sutura. Para ello, es necesario que la lesión se haya diagnosticado con la mayor celeridad.

Para el resto de las lesiones meniscales que requieran tratamiento quirúrgico será necesaria una meniscectomía. Se trata de una cirugía mediante la cual extirpamos la parte rota del menisco.

Tanto la sutura como la meniscectomía las realizamos por artroscopia conservando la mayor parte meniscal posible. Esta técnica es una cirugía mínimamente invasiva que realizamos mediante pequeñas incisiones y que reduce considerablemente las posibles complicaciones derivadas de la tradicional o abierta.

En la mayoría de los casos el paciente regresa a su domicilio el mismo día de la intervención. Tras la misma será necesaria la utilización de muletas y la realización de los ejercicios de rehabilitación pautados.

Si tienes alguna molestia o dolor en la rodilla, pide cita en Surbone para que evaluemos tu caso. Puedes contactar con nuestra clínica a través del siguiente formulario o llamándonos al teléfono 981 90 40 00.

Categoría: Lesiones

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