Cuando hablamos de salud musculoesquelética, solemos pensar en el ejercicio físico, la alimentación o la fisioterapia. Sin embargo, hay un factor igual de importante que muchas veces pasa desapercibido: el descanso. Dormir bien no solo recarga la mente, sino que también juega un papel esencial en el mantenimiento y recuperación de huesos, articulaciones y tejidos.
El cuerpo se repara mientras duermes. Durante el sueño, especialmente en las fases más profundas, el cuerpo activa procesos de regeneración celular. Esto incluye la reparación de tejidos dañados, como cartílagos, ligamentos o tendones. También se produce una mayor liberación de hormonas del crecimiento, fundamental para la reparación de tejidos musculares y óseos.
Huesos fuertes, sueño reparador. El descanso adecuado contribuye a mantener un equilibrio hormonal saludable, lo que incide directamente en la salud ósea. Estudios han demostrado que dormir poco o mal puede afectar la densidad ósea, aumentando el riesgo de osteoporosis con el tiempo. Un sueño reparador también mejora la capacidad del cuerpo para absorber calcio y otros minerales esenciales.
Articulaciones menos inflamadas. El insomnio o el descanso interrumpido generan un aumento del estrés oxidativo y de la inflamación en el cuerpo. Esto puede agravar dolores articulares o enfermedades como la artritis. Dormir mal de forma crónica no solo perjudica la movilidad, sino que puede hacer más lenta la recuperación tras una lesión o cirugía.
¿Qué se considera un buen descanso?
- Dormir entre 7 y 9 horas cada noche.
- Evitar el uso de pantallas justo antes de acostarse.
- Mantener una rutina regular de sueño.
- Cuidar la postura al dormir, especialmente si ya existe alguna molestia articular.
- Contar con un colchón y almohada adecuados a las necesidades del cuerpo.
