El síndrome musculoesquelético asociado a la menopausia es un conjunto de síntomas y alteraciones del aparato locomotor relacionados con el descenso de los niveles de estrógenos durante esta etapa. La evidencia científica ha demostrado que la menopausia afecta a huesos, músculos, tendones y articulaciones.
En la transición menopáusica muchas mujeres presentan dolor articular, rigidez, pérdida de fuerza muscular, inflamación de los tendones y una mayor fragilidad ósea, que puede derivar en osteoporosis y en un incremento significativo del riesgo de fracturas.
Algunos de estos cambios pueden aparecer incluso antes del cese definitivo de la menstruación, repercutiendo de forma significativa en la movilidad y la calidad de vida.
Papel esencial de los estrógenos
Los estrógenos desempeñan un papel esencial en la salud del tejido óseo y muscular. En este sentido, el síndrome musculoesquelético durante la menopausia se asocia de forma destacada a la osteoporosis y a las fracturas por fragilidad, lo que ha llevado a la comunidad científica a reconocer este síndrome como un problema de salud cada vez más relevante.
Requiere un abordaje integral que englobe prevención de caídas y fracturas, ejercicio terapéutico y tratamiento médico especializado.
Enfoque multidisciplinar
En el alivio de sus síntomas pueden participar distintas especialidades médicas y terapéuticas como la ginecología, la endocrinología, la reumatología o la medicina física y la rehabilitación, principalmente.
En este contexto, su abordaje se basa fundamentalmente en estrategias conservadoras orientadas a reducir el riesgo de fractura y mejorar la salud ósea, como programas de ejercicio de fuerza y equilibrio y reeducación postural.
Estas estrategias pueden complementarse con tratamiento farmacológico específico para la osteoporosis, así como con otros medicamentos analgésicos y antiinflamatorios.
Evaluación clínica en Surbone
En el marco de esta multidisciplinariedad, los cirujanos ortopédicos y traumatólogos desempeñamos un papel relevante en la identificación de las estructuras implicadas en el cuadro clínico derivado de este síndrome, especialmente en lo relativo al hueso y a la aparición de fracturas por fragilidad.
Mediante una evaluación clínica, con pruebas específicas, establecemos un diagnóstico preciso que permite definir el grado de afectación del sistema musculoesquelético. Esto nos ayuda a diferenciar si el origen del dolor está relacionado con osteoporosis, fracturas por fragilidad, procesos degenerativos o causas funcionales.
Esta evaluación inicial, orientada a diseñar un tratamiento individualizado que permita evitar nuevas fracturas y la progresión de la enfermedad, puede realizarse en Surbone.
Únicamente en aquellos casos en los que se presenten cuadros complejos asociados al síndrome, como fracturas por fragilidad desplazadas o complicaciones severas de la osteoporosis, puede ser necesario recurrir a tratamiento quirúrgico, incluyendo la cirugía ortopédica o protésica.
